miércoles, 31 de julio de 2013

It's a book

Este booktrailer es lo máximo.
¿Cómo quieres que te lo diga?... ITS A BOOK!!!

http://www.youtube.com/watch?v=x4BK_2VULCU

Qué no es la LIJ

Me gustó esta reflexión de una editora de literatura infantil y juvenil que me ayuda a determinar qué puede ser la LIJ a partir de lo que definitivamente no es: http://editarenvozalta.wordpress.com/2010/05/27/cinco-cosas-que-no-es-la-literatura-infantil-y-juvenil/

Descubrir joyitas literarias

Uno de mis libros favoritos (y de mi sobrina y de muchos más...

Mi (in)experiencia con la literatura infantil

La literatura infantil existe. No sé si es un género; prefiero pensar que es una forma de leer el mundo y de escribirlo.

Hasta hace poco pensaba que la literatura infantil y juvenil era un repertorio de obras cuyo lector implícito es un niño (o un joven en los otros casos)... pero hoy no estoy tan segura de eso, pues muchas veces este no ha sido precisamente el lector imaginado por su autor: el libro ha sido escrito para adultos y ha caído en mano de niños que lo han leído y disfrutado de manera distinta, pero igualmente enriquecedora. Asimismo y al revés... algo pasó en mí hace poco que comencé a disfrutar mucho la lectura (y el avaro atesoramiento personal de una biblioteca) de literatura infantil...; ya ven... es probable que yo no sea la lectora imaginada por Jutta Bauer para Selma (quizás sí lo soy... no tengo cómo saberlo), pero acá estoy... disfrutando y regalando a mis amigas, viejas y peludas, este libro como un objeto único para que volvamos a encontrar lo simple para ser felices.



Sin duda, la literatura infantil debe ser de calidad. Debe incrementar las herramientas que tienen los niños para vivir, para moverse en el mundo. Debe abrir realidades, proteger de otras violentas y crueles, acoger a quienes se sienten solos y despertar a los que se encuentran dormidos por la televisión o por lo que sea. La literatura infantil, la buena literatura, debe hacer que el momento de lectura valga la pena: debe hacer feliz.

La literatura, infantil o no, debe representar un desafío intelectual, emocional y artístico para su lector.  Debe entregar las llaves apropiadas para ir abriendo posteriormente cada uno de los libros que queramos leer, es decir, debe ayudar a distinguir y comprender códigos propios de la literatura.

Tengo pésima memoria. Apenas recuerdo un par de libros leídos cuando niña. Es más, creo tener fragmentos de sensaciones asociadas a ciertos textos: un Papelucho por ahí... mi primer acercamiento a un diario de vida (forma de escritura que me acompañó hasta la universidad); Perico trepa por Chile... que no alcancé a leer a tiempo y mi mamá, buena onda y paciente, me leyó en voz alta la noche anterior  a la prueba (cómo amo que me lean en voz alta hasta el día de hoy); Crónicas de Narnia durante una estadía en cama con un deseo enorme de tener un ropero. 

El punto de inflexión fue más bien como a los 11 o 12 años. Cuando me di cuenta de lo que sucedía a mi alrededor y no me gustó siempre mucho lo que vi.  Por circunstancias de contexto, la literatura apareció ante mí como un rincón donde esconderme. Recuerdo que andaba siempre con un libro, leía caminando en la calle y chocaba con los postes de luz por esta causa. Leía en el sector cinco de Reñaca, cuando todos en realidad buscaban hacer cualquier otra cosa muy alejada de lo que representaba el estereotipo de leer. Leía en la micro. Leía en las casas de mis amigas. Tragaba todos los libros que encontraba.

De niña joven incomprendida y que lo pasó mal (aunque claro, nunca tan mal en realidad... el problema era el egocentrismo de la edad...), debo a la literatura el haberme sentido cuidada, abrazada, entretenida, acompañada en mi minutos difíciles.

De adulta he renegado muchas veces de lo que estudié: trabajar en lo que te gusta, leyendo todo el día, se transformó con los años en el pretexto por el que dejé de leer por placer. Solo a veces, un par de meses en el año, siento una especie de bajón de lectura y trago de nuevo un buen montón para ponerme al día.

Sin embargo, ahora último he vuelto a encontrarme con un área que es al mismo tiempo una necesidad, un placer y una incógnita. ¿Qué es para mí, como profesora de educación  media en Lenguaje, la literatura infantil? Una eterna duda entre regalar a los lectores:
  • un goce literario o una educación moral,
  • puntualmente un tema adecuado para los niños o un tema cualquiera con un tratamiento apropiado,
  • algo muy fácil o algo muy difícil para la edad....
La edición de textos escolares en diversos niveles complejizó la encrucijada cuando me enfrenté muchas veces a la decisión de escoger entre obras no tan buenas pero que me sirvieran para trabajar un contenido gramatical, y/o escogerlas porque realmente eran muy buenas y contribuirían a lo que alguien en el Ministerio de Educación hace algunos años, decidió denominar "goce lector".


Así las cosas, hoy estoy intentando más que todo descubrir la mejor manera de hacer a otros niños y jóvenes el regalo que alguien alguna vez me hizo a mí: la literatura. Uno que nadie te puede quitar.





 





Conceptos clave/ entrada 1


¿Qué es la literatura infantil para mí?
Regalo, alegría, evasión, protección, escondite, arte, herramienta, placer culpable, sinceridad, inocencia, crueldad, curiosidad, necesidad...